El sueño centenario de la libertad individual parece que empieza a hacerse realidad. Gran parte de las decisiones con las que ir moldeando nuestra existencia están ahora en nuestras manos, y con ellas podemos dar forma a rutinas, aventuras, relaciones, retos o emprendimientos prácticamente ilimitados (sobretodo si comparamos nuestras posibilidades con las de nuestros predecesores). Terminar la obra con formas harmónicas o grotescas depende más que nunca del criterio de cada uno. ¿Directrices? Cero.
Las opciones son libres e infinitas, pero se presentan inexorablemente a borbotones que obligan a adoptar una tras otras y desechar irreversiblemente millar tras millar. Cuanta libertad… Qué incómoda responsabilidad… ¿Qué hacer? Fácil; pedir a un programa informático que tome las decisiones por nosotros.

Últimamente se están implementando sitios web que “nos ayudan a tomar decisiones inteligentes”. Se trata de sistemas de pregunta-respuesta que barajando determinados factores conducen nuestro razonamiento a la hora de decidir y desembocan en una propuesta de la máquina.
Llega, pues, una especie de Pepito Grillo Universal para liberarnos de la libertad y empezar a planificar vidas como si fueran churros; todas igual de funcionales, todas igual de mediocres.
Ya casi habíamos perdido la fe en la objetividad, y ahora de pronto podemos librarnos del terrible desconcierto de los infinitos puntos de vista y pedir consejo a alguien (algo) “imparcial”. Con el pequeño inconveniente de que no estaremos interactuando (que no hablando) con una persona conocida, que a lo largo del tiempo haya inspirado nuestro respeto o desconfianza, de quien conozcamos una experiencia que respalde sus opiniones; sinó que nos encontraremos ante una amalgama cibernética de vivencias de miles de individuos de quienes no sabemos absolutamente nada. ¿Será que (sin ánimo de ofender) ”mal de muchos consuelo de tontos”?
No quisiera ponerme apocalíptica, pero no puedo evitar que cierto desánimo se apodere de mí cuando pienso que podemos llegar a tirar por la borda siglos de desarrollo personal y social. ¿Será que demasiada libertad nos ha alcanzado sin estar nosotros preparados para enfrentarla? ¿Es esta una nueva herramienta de control social creada a petición de la misma sociedad? ¿Tan acomodados estamos que no queremos ni tomarnos la molestia de decidir sobre nuestro futuro con la reponsabilidad y el riesgo que eso implica? ¿Por qué tanto miedo al fracaso? ¿Por qué tanto miedo?
Enlace a las páginas mencionadas:
http://www.letsimondecide.com
http://www.decisionstreet.com